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Guía de calificación

¿Por qué el VAR genera tanta polémica en el Mundial 2026?

Fuera de juego al milímetro, jugadas que dividen y cómo decide el árbitro

Última actualización: 20 de julio de 2026
Respuesta rápida

El VAR provoca discusiones en el Mundial 2026 porque la tecnología ya es tan precisa que anula goles por un milímetro o la punta de un pie. En cambio, las jugadas que más discuten los aficionados, los penales y las faltas, siguen siendo subjetivas, y el VAR solo las corrige ante un error claro y manifiesto. El fuera de juego es una decisión fáctica que mide el sistema semiautomático; un penal es una decisión de criterio que le corresponde al árbitro. En la fase de grupos, el gol tardío anulado a Irán contra Egipto y el penal no pitado a Ghana contra Inglaterra mostraron las dos caras de esa división. Las eliminatorias la marcaron todavía más: el VAR mandó al árbitro al monitor para el penal de Bélgica contra Senegal en el minuto 118, pero no intervino en la jugada que reclamó Harry Kane contra RD del Congo. En octavos de final la pantalla siguió ocupada. El propio Kane cometió un penal contra México revisado en el monitor, Inglaterra perdió a Jarell Quansah por una roja tras revisión y Francia llegó a cuartos con un penal concedido por el VAR. Y la ronda terminó en la misma línea: el 7 de julio, Mostafa Ziko marcó para Egipto contra Argentina, pero el gol se anuló tras una revisión en el monitor por una falta en la jugada previa. Fue la revisión que más atrás llegó en todo el torneo, y Argentina remontó para meterse en cuartos. Los cuartos de final mantuvieron la división. El penal bien pitado a Francia contra Marruecos quedó opacado por una revisión de tres minutos y por la polémica de un cuerpo arbitral íntegramente argentino. España superó 2-1 a Bélgica en un partido con una mano reclamada que el VAR revisó y dejó como estaba. Los cuartos terminaron el 11 de julio. A Noruega le anularon un gol de cabeza contra Inglaterra por una falta de Haaland, y un doblete de Jude Bellingham dio el 2-1 a los ingleses. Argentina eliminó 3-1 a Suiza en un partido en el que el VAR corrigió una confusión de identidad y Breel Embolo terminó expulsado. La FIFA reaccionó a mitad de torneo: desde cuartos de final, los árbitros de VAR trabajan dentro de los estadios, aunque el organismo insistió en que las reglas de intervención no cambiaron. La primera semifinal, el 14 de julio, ilustró la idea central de esta guía mejor que cualquier visita al monitor. España ganó 2-0 a Francia en Arlington con un penal de Mikel Oyarzabal en el minuto 22 que el VAR revisó y no tocó: una decisión subjetiva que correspondía al árbitro de campo. El técnico de Francia, Didier Deschamps, dirigió su enojo contra el nivel del árbitro Iván Barton, no contra el VAR. La única decisión de la máquina esa noche, un gol de Lamine Yamal anulado por un fuera de juego ajustado, pasó casi sin comentarios. La segunda semifinal, el 15 de julio, mostró otro tipo de fallo: no del protocolo, sino de lo que se le muestra al público. Argentina venció 2-1 a Inglaterra en Atlanta, y en minutos se difundió que Lionel Messi estaba en fuera de juego en la jugada del empate de Enzo Fernández y que el VAR nunca lo revisó. En realidad, la revisión se hizo y Messi estaba claramente habilitado. Solo faltó el gráfico en 3D, que sirve para resolver jugadas ajustadas, no para certificar cada gol. La polémica de fondo volvió a ser el árbitro, no la pantalla: Ismail Elfath mostró apenas dos amarillas en un primer tiempo con 19 faltas. Argentina y España jugaron la final en el MetLife Stadium el 19 de julio, y el cierre confirmó el tema de esta guía. España ganó 1-0 en tiempo extra con un gol de Ferran Torres. Las dos intervenciones del VAR fueron revisiones discretas que confirmaron la decisión de campo: el gol de Nico Williams anulado por una falta de Merino en la jugada previa y un gol de Torres anulado por fuera de juego. La decisión que definió el partido, la roja por doble amarilla a Enzo Fernández, quedaba totalmente fuera del alcance del VAR, porque una segunda amonestación solo se revisa por confusión de identidad.

¿Por qué algunas decisiones del VAR enojan más que otras?

Todas las discusiones sobre el VAR en el Mundial 2026 vuelven a una misma distinción: decisiones fácticas frente a decisiones subjetivas. El fuera de juego es fáctico. El jugador está más allá de la línea o no lo está, y el sistema semiautomático lo mide.

Un penal o una falta son subjetivos. El árbitro valora la intención, el contacto y la consecuencia, y dos árbitros razonables pueden verlo distinto. El VAR está diseñado para respetar ese margen.

Por eso el VAR anula un fuera de juego por un pelo, pero deja en paz un penal discutido. El protocolo solo le permite intervenir ante un error claro y manifiesto, y una falta dividida, por definición, no es clara ni manifiesta.

Los aficionados suelen esperar que el VAR entregue el resultado más justo. El protocolo es más limitado: existe para corregir errores evidentes, no para volver a arbitrar el partido. Casi todas las polémicas del torneo caen justo en esa brecha entre lo que quieren los aficionados y lo que permite el protocolo.

¿Cómo se puede anular un gol por un milímetro?

La tecnología de fuera de juego semiautomático (SAOT) crea un avatar en 3D de cada jugador a partir de un escaneo digital. Después ubica la posición exacta de la parte del cuerpo relevante en el fotograma preciso en que se juega el balón. El sistema marca fueras de juego de hasta unos 10 cm, con mucha más precisión que la generación anterior.

Como la geometría es exacta, se puede anular un gol por un margen que ningún árbitro asistente podría ver. En el 1-1 entre Irán y Egipto del 26 de junio, el suplente Shoja Khalilzadeh empujó el balón a la red en el minuto 93. Ese gol habría llevado a Irán a la fase eliminatoria por primera vez, pero el VAR detectó un fuera de juego en la jugada previa por, según las repeticiones, apenas un milímetro.

Dos días después, el colombiano Davinson Sánchez marcó de cabeza en el tiempo adicional el gol del triunfo contra Portugal. Se lo anularon porque el asistente lo señaló en fuera de juego por la punta del pie, y la decisión le costó a Colombia una fase de grupos perfecta.

Casi con seguridad, estas decisiones son correctas según las Reglas: el fuera de juego no tiene margen de tolerancia. La polémica es emocional, no técnica, porque un momento decisivo del torneo desaparece por un margen invisible a simple vista. La línea del fuera de juego es la misma que en 2022; lo único que creció es la precisión de la medición.

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¿Por qué el VAR no intervino en el penal reclamado por Ghana?

Las quejas más fuertes del Mundial 2026 no tuvieron que ver con el fuera de juego, sino con faltas que el VAR decidió no tocar. En el 0-0 entre Ghana e Inglaterra en Boston, el inglés Ezri Konsa se lanzó en el minuto 79 y golpeó a Prince Kwabena Adu en la rodilla sin tocar el balón. No se pitó penal y el VAR no intervino. El técnico de Ghana, Carlos Queiroz, ironizó que “el VAR se fue a tomar un café”.

El VAR se mantuvo al margen por el umbral del error claro y manifiesto. Si el árbitro de campo considera que no hubo contacto suficiente para un penal, el VAR solo lo corrige cuando el video muestra un error inequívoco. Un choque rodilla con rodilla es el tipo de jugada que árbitros razonables ven de forma distinta, así que normalmente se mantiene.

El mismo umbral funcionó al revés para Brasil. Contra Escocia, a Vinícius Júnior le anularon un gol cuando el VAR recomendó una revisión en el monitor por una falta leve en la jugada previa. Después, la federación brasileña le escribió a la FIFA para pedir una “aplicación coherente de los criterios de intervención del VAR”.

En la derrota 2-1 de Alemania ante Ecuador, el gol de Leroy Sané se mantuvo pese a un pie alto previo que Ecuador quería ver sancionado: el VAR lo consideró por debajo del umbral de intervención. El patrón es coherente aunque parezca injusto. Las decisiones subjetivas dependen del árbitro, y el VAR es una red de seguridad para los errores groseros, no una segunda opinión sobre cada jugada. Cómo manejan los árbitros estos momentos en tiempo real se explica en la guía del árbitro de fútbol.

¿Cómo influyó el VAR en las eliminatorias?

Los dieciseisavos de final trajeron lo que la fase de grupos nunca dio: una decisión subjetiva de penal revertida. En pleno tiempo extra contra Senegal, el 1 de julio, el belga Youri Tielemans cayó tras una entrada de Lamine Camara en el minuto 118 y el árbitro dejó seguir. El VAR consideró que Camara pateó a Tielemans sin tocar el balón y recomendó una revisión en el monitor. Después de mirar la jugada un buen rato, el árbitro señaló el punto penal. El penal convertido dio el 3-2 y le ahorró a Bélgica la tanda de penales. Los críticos dijeron que era una jugada dividida que nunca debió superar el umbral de lo claro y manifiesto. Aun así, el protocolo funcionó como está previsto: el VAR señaló la evidencia y la decisión final la tomó el árbitro frente a la pantalla, no la sala de video.

Horas antes, Inglaterra vivió lo mismo que Ghana en la fase de grupos. En el minuto 43 contra RD del Congo, Harry Kane eludió al portero Lionel Mpasi y cayó. El árbitro dejó seguir, y el VAR revisó la jugada y confirmó que no había penal. Andy Davies, exárbitro de la Premier League, sostuvo en ESPN que Inglaterra merecía el penal. También criticó la costumbre del VAR de volver a ver estas disputas en cámara lenta: eso siembra dudas de simulación, cuando la buena práctica del protocolo es juzgar el contacto a velocidad real.

La roja directa tuvo su escaparate en Estados Unidos contra Bosnia y Herzegovina. Folarin Balogun marcó justo antes del medio tiempo y en el minuto 64 fue expulsado: la revisión del VAR mostró que había pisado el tobillo de un rival. Fue juego brusco grave, castigado con roja tras la revisión, y la primera tarjeta de todo el partido. Balogun se convirtió apenas en el tercer jugador que marca y es expulsado en un partido de eliminación directa de un Mundial, después de Zinedine Zidane y Ronaldinho. Alemania, por su parte, vio cómo le anulaban contra Paraguay un gol que la ponía adelante en el tiempo extra: la revisión en el monitor detectó a un atacante que tapaba la visión del portero. El tetracampeón se fue a casa.

Una sola ronda mostró tres de las cuatro categorías de revisión de la tabla de abajo: un penal revertido, un reclamo de penal rechazado, una roja impuesta tras revisión y un gol anulado. El patrón de la fase de grupos se mantiene: las decisiones subjetivas se revierten en el monitor y las fácticas se resuelven con la medición. Pero en eliminación directa cada intervención pesa más.

Los octavos de final mantuvieron ocupado el monitor, y esta vez en contra de Inglaterra. En el 3-2 sobre México en el Estadio Azteca, el 5 de julio, el árbitro Alireza Faghani fue dos veces a la pantalla. Primero cambió una jugada sin sanción por una roja directa, porque el VAR consideró juego brusco grave la entrada rápida y alta de Jarell Quansah sobre Jesús Gallardo. Faghani ya había confirmado un penal claro para Inglaterra cuando el portero Raúl Rangel derribó a Anthony Gordon. En el minuto 68 lo mandaron de nuevo al monitor y concedió un penal a México: Harry Kane, al despejar en su propia área, golpeó el pie de Brian Gutiérrez y no el balón. Era el reflejo exacto del reclamo de Kane contra RD del Congo una ronda antes. La misma discusión entre velocidad real y cámara lenta, solo que ahora perjudicaba a Inglaterra en lugar de ayudarla. Un no penal subjetivo revertido en la pantalla, como en el caso de Bélgica, confirmó el patrón: las revisiones discutidas pasan por el monitor, no por la sala del VAR.

En el resto de los octavos se aplicó la misma lógica. Francia superó 1-0 a Paraguay con un penal de Kylian Mbappé: el VAR recomendó una revisión en el monitor y el árbitro coincidió en que la rodilla de Diego Gómez derribó a Désiré Doué, que llegaba lanzado. Fue una corrección de manual en el monitor, y Andy Davies la calificó como un uso correcto y positivo del VAR. Cuando Estados Unidos, uno de los anfitriones, cayó 4-1 ante Bélgica el 6 de julio, la historia arbitral estuvo fuera de la cancha. Antes del inicio se suspendió la sanción automática de un partido a Folarin Balogun por su roja en dieciseisavos, y Bélgica criticó públicamente esa marcha atrás disciplinaria. Las polémicas arbitrales no se limitan a lo que hace el VAR durante los 90 minutos. Cómo se encadenan las rondas se explica en la guía del cuadro de eliminatorias.

Los octavos se cerraron el 7 de julio con la revisión que más atrás llegó en todo el torneo. Egipto parecía ponerse 2-0 cuando Mostafa Ziko definió un contraataque contra Argentina. Entonces mandaron al monitor al árbitro francés François Letexier, que anuló el gol por una falta en el origen de la jugada: Marwan Attia había sujetado la camiseta de Lisandro Martínez y, a la vez, le había pisado el pie para lanzar la contra. Un canal de televisión situó esa infracción “a toda una cancha de distancia” de la portería. Andy Davies respaldó la decisión en ESPN. Según él, el pie de un defensor sobre el del atacante, en la misma fase y como origen directo del gol, tiene que anularse una vez que el árbitro ve las imágenes. Aun así, la distancia reabrió la pregunta más ruidosa del torneo: ¿hasta dónde debe ir hacia atrás el VAR? Minutos después, el mismo partido puso a prueba la dirección contraria. Egipto reclamó dos veces en el área argentina. Primero, por un agarrón de camiseta de Alexis Mac Allister a Hamdy Fathy en la jugada de un gol tardío de Argentina, ya en el tiempo adicional del segundo tiempo. Después, por una zancadilla de Julián Álvarez a Mohamed Salah. El VAR revisó y descartó las dos: consideró el agarrón mínimo y sin impacto real, y el contacto con Salah un choque de pies por la inercia de ambos, no una falta. Argentina remontó para ganar 3-2, el entorno de Egipto habló de una “injusticia” y la división que marcó el torneo se mantuvo una vez más. La falta inequívoca en la jugada previa se revirtió en la pantalla y las marginales se quedaron con el árbitro. Terminados los octavos, la misma tensión pasó a los cuartos de final (9–11 de julio), donde Argentina se mediría con Suiza.

Los cuartos de final abrieron la misma discusión en otro tono. Francia venció 2-0 a Marruecos en Foxborough el 9 de julio con un cuerpo arbitral íntegramente argentino, encabezado por Facundo Tello. Era el primer equipo arbitral de un solo país en el torneo, y ya generaba polémica antes del inicio porque Argentina es rival de Francia por el título. La única jugada decisiva del VAR favoreció a Francia y, según las repeticiones, fue correcta: Tello señaló penal cuando Noussair Mazraoui derribó a Kylian Mbappé, y el VAR lo confirmó. Pero la revisión se alargó más de tres minutos antes de que Mbappé lanzara y fallara. Eso alimentó la otra queja del torneo: hasta las decisiones correctas llegan ahora envueltas en largas interrupciones. El jefe de arbitraje de la FIFA, Pierluigi Collina, respondió de frente a las sospechas de parcialidad: “Nadie nos influye”, dijo, y advirtió que las acusaciones sin fundamento no tienen lugar en el deporte. Un día después, en Los Ángeles, España superó 2-1 a Bélgica con el inglés Michael Oliver como árbitro. Era su séptimo partido en un Mundial, más que cualquier árbitro inglés antes que él. El VAR intervino de la forma discreta a la que esta guía vuelve una y otra vez: Bélgica pidió penal por mano, el VAR lo revisó y mantuvo la decisión de campo de no pitarlo. Era una decisión dentro del criterio del árbitro, no un error claro y manifiesto. Con Francia y España en semifinales, faltaban los dos últimos cuartos, Noruega contra Inglaterra y Argentina contra Suiza, el 11 de julio. Y con ellos, la misma pregunta que siguió a cada visita a la pantalla: ¿la próxima zanjará una discusión o abrirá otra?

Los dos partidos se jugaron el 11 de julio y ambos siguieron el patrón. En Miami, Noruega llevó a Inglaterra al tiempo extra con el francés Clément Turpin como árbitro, de nuevo con el VAR instalado en el estadio, hasta que un doblete de Jude Bellingham dio el 2-1. La jugada clave del VAR fue conocida: al inicio del segundo tiempo, Torbjørn Heggem puso adelante a Noruega con un cabezazo tras un tiro de esquina, pero el gol se anuló tras una revisión en el monitor por una falta previa de Erling Haaland. Fue una falta leve y de criterio, revertida en la pantalla igual que las decisiones de Bélgica y Egipto. Más tarde, Inglaterra se quedó sin lo que creía un penal para sentenciar el partido: el VAR lo revisó y mantuvo la decisión de no pitarlo. Otra polémica quedó totalmente fuera del alcance del VAR. Las repeticiones sugirieron que, en la jugada previa al empate inglés, el balón rozó el cable de una cámara aérea. Era una situación de balón muerto que los árbitros no vieron y que el propio comunicado de la FIFA pareció contradecir. No todas las polémicas son de las que el VAR puede tocar. En el partido posterior, el campeón del mundo recibió el mismo escrutinio: Argentina venció 3-1 a Suiza en tiempo extra con un remate de Julián Álvarez y un rebote de Lautaro Martínez. El titular arbitral fue una corrección de manual por confusión de identidad. Una amonestación mostrada primero a Leandro Paredes fue reasignada por el VAR a Breel Embolo, expulsado por simulación: el jugador correcto, sancionado por la infracción correcta. Suiza, aun así, sintió que varias decisiones favorecieron a Argentina. Inglaterra y Argentina completaron las semifinales, y la división que definió el torneo se sostuvo en todos los cuartos: las decisiones fácticas se midieron y las subjetivas se enviaron a la pantalla.

La primera semifinal, el 14 de julio en Arlington, dejó la lección más clara del torneo sobre lo que el VAR no es. España venció 2-0 a Francia y llegó a su primera final de un Mundial desde 2010, y la polémica arbitral posterior casi no tuvo que ver con la pantalla. En el minuto 22, el salvadoreño Iván Barton concedió un penal a España. Era su cuarto partido del torneo, con el VAR en el estadio y el polaco Tomasz Kwiatkowski como VAR principal. Lucas Digne calculó mal un primer toque de cabeza, intentó despejar y pateó a Lamine Yamal, que llegó desde atrás y alcanzó el balón primero. Mikel Oyarzabal lo convirtió y Francia quedó abajo en el marcador por primera vez en siete partidos. El VAR revisa automáticamente todos los penales; este se revisó y se dejó como estaba, porque un contacto así es justo la decisión subjetiva que el protocolo deja en manos del árbitro. La queja de Francia, que Yamal nunca tuvo el balón controlado, es una discusión sobre el criterio en el campo, no sobre un error claro y manifiesto, y el protocolo no tiene ningún mecanismo para eso.

Por eso Didier Deschamps dirigió su enojo al árbitro y no al VAR después del partido. Aceptó que España mereció ganar, pero se preguntó si “el árbitro de esta noche tenía el nivel para dirigir una semifinal de un Mundial”. No señaló una sola decisión, sino “una acumulación de cosas”, incluida una queja de coherencia que nada tiene que ver con la tecnología: Adrien Rabiot vio la amarilla en el minuto 9 por una falta sobre Dani Olmo, mientras que Michael Olise se libró de la tarjeta por una entrada parecida minutos después. La coherencia con las tarjetas depende del umbral del árbitro, y el VAR no puede tocar una primera amonestación. Mientras tanto, la única decisión de la noche que sí tomó la máquina no generó ninguna discusión. Poco después del gol de Pedro Porro en el minuto 58, que puso el 2-0, Yamal marcó un tercero que se anuló por un fuera de juego ajustado: una medición fáctica, aceptada y olvidada en segundos. El patrón de todo el torneo, condensado en 90 minutos: lo que mide la tecnología queda resuelto, y lo que juzga el árbitro se discute hasta la conferencia de prensa. La segunda semifinal, en Atlanta el 15 de julio, generó la polémica del VAR más instructiva del torneo justamente porque, en la decisión clave, el VAR se usó y acertó. Argentina venció 2-1 a Inglaterra y llegó a la final. Anthony Gordon empujó un centro de Morgan Rogers en el minuto 55. Inglaterra sacó a Declan Rice y a Gordon para meter defensores y se replegó cada vez más. Enzo Fernández empató con un disparo con rosca desde fuera del área en el 85, y Lautaro Martínez marcó de cabeza el gol del triunfo a los dos minutos del tiempo adicional. Lionel Messi intervino en los dos goles. En pocos minutos se instaló en redes la idea de que Messi estaba en fuera de juego en la jugada del empate y de que el VAR ni siquiera lo había mirado. Las dos partes de esa afirmación eran falsas. El VAR sí revisó el gol por un posible fuera de juego de Messi, y las imágenes de la transmisión mostraron después que estaba claramente habilitado, con varios defensores detrás, en el momento del pase. Un ángulo de cámara engañoso hizo el resto. Lo que de verdad molestó al público fue que nunca le mostraron la prueba: la transmisión quitó la imagen con la que trabajaba el VAR casi en cuanto apareció.

Esa brecha entre lo que hace el protocolo y lo que ve el público explica buena parte del enojo contra el VAR, y conviene decirlo con claridad. Todos los goles se revisan automáticamente por fuera de juego, y una revisión que no encuentra nada no deja rastro. La tecnología de fuera de juego semiautomático mide el fotograma en segundo plano; si el gol es válido, el juego se reanuda sin anuncio ni silbato. La animación en 3D que los aficionados toman como prueba de que hubo revisión es una herramienta de comunicación para jugadas ajustadas. Se genera para resolver en público las decisiones al límite, no como comprobante de cada gol. Messi, con varios defensores detrás, no estaba al límite. Así que el relato exacto del empate en Atlanta es este: el VAR lo revisó, encontró a Messi habilitado con holgura y no tenía nada que valiera la pena dibujar. “El VAR no lo revisó” y “el VAR no me mostró nada” son quejas distintas, y solo la segunda era cierta.

La segunda queja no es menor, y este torneo ya la reconoció. En junio, una falla técnica impidió generar la animación del fuera de juego antes del penal de Suiza contra Catar (el caso se explica más abajo). La FIFA tardó más de cuatro horas en publicar imágenes fijas que probaban que los atacantes estaban habilitados, y pasó el resto del verano respondiendo por esa demora. Ese episodio deja claro el principio en juego: la animación existe justamente para resolver en público las jugadas ajustadas, y la FIFA sabe que la imagen es lo que cuenta. En Atlanta la jugada no era ajustada y la imagen fue fugaz, y un público ya acostumbrado a desconfiar del silencio lo llenó por su cuenta.

El resto del ruido arbitral, igual que en la primera semifinal, tuvo que ver con el árbitro y no con la pantalla. Ismail Elfath dirigió el partido con Corey Parker y Kyle Atkins: el primer cuerpo arbitral íntegramente de U.S. Soccer en una semifinal de un Mundial masculino, y el cuarto partido del trío en el torneo. Les tocó un partido con un récord histórico. Inglaterra y Argentina cometieron 19 faltas solo en el primer tiempo (12 de Argentina, siete de Inglaterra), y fue la primera mitad de un Mundial sin un solo remate a puerta desde que empezaron los registros, en 1966. Elfath respondió a esas 19 faltas con dos tarjetas amarillas, para Elliot Anderson por una falta sobre Messi y para Lisandro Martínez. El exportero inglés Paul Robinson lo calificó como “una de las peores actuaciones arbitrales que he visto en este Mundial” y sostuvo que “no tomó el control del partido desde el principio”. Más allá de lo acertado de esa crítica, nada de eso era revisable: las faltas comunes quedan fuera de las cuatro categorías del VAR, y una primera amonestación no se puede tocar. Dos semifinales, dos polémicas arbitrales encendidas (Deschamps por el umbral de las tarjetas en Arlington, Inglaterra por el manejo del partido en Atlanta), y ninguna tuvo que ver con el VAR. Argentina y España jugaron la final en el MetLife Stadium el 19 de julio; el día anterior, Inglaterra había vencido a Francia en el partido por el tercer puesto.

La final cerró el torneo con el mismo tema que esta guía siguió durante tres semanas: las decisiones arbitrales clave fueron del árbitro, no de la pantalla. España venció 1-0 a la vigente campeona Argentina en tiempo extra. Ferran Torres remató desde ocho yardas a los 39 segundos del segundo tiempo extra para marcar el único gol. Fue el vigésimo remate de España en una noche en la que Argentina no registró ni un remate a puerta, mientras el portero Emiliano Martínez hizo 11 atajadas, la cifra más alta registrada en una final de un Mundial masculino. Arbitró el esloveno Slavko Vinčić.

Las dos intervenciones del VAR en la final fueron revisiones que confirmaron la decisión de campo, no reversiones: el modo discreto y correcto que esta guía defendió como norma de principio a fin. En el sexto minuto del tiempo extra, Nico Williams empujó un pase atrás de Mikel Merino, pero Vinčić pitó de inmediato: Merino había pisado a Nicolás Otamendi en la jugada previa. El VAR revisó el gol anulado y mantuvo la decisión de campo. Era una falta subjetiva en la jugada previa, juzgada en la cancha y confirmada, no revertida. Antes, a Ferran Torres le habían anulado un gol del lado fáctico de la división: el sistema semiautomático lo marcó en fuera de juego. Williams, subjetivo; Torres, fáctico: las dos categorías del torneo, una al lado de la otra en un mismo partido.

Sin embargo, el momento que cambió la final quedó totalmente fuera del alcance del VAR, y con eso conviene cerrar. Enzo Fernández fue expulsado en el tiempo adicional del segundo tiempo por doble amarilla: primero por protestar y después por una entrada tardía e imprudente sobre Pau Cubarsí. Una segunda amonestación es una de las pocas expulsiones que el protocolo del VAR no puede tocar. A diferencia de una roja directa por juego brusco grave, una segunda amarilla solo se revisa por confusión de identidad, nunca para decidir si las dos amonestaciones fueron excesivas. La decisión que dejó a Argentina con diez jugadores y marcó los minutos finales fue solo de Vinčić, sin monitor al que mandarlo. Como para cerrar el círculo, el segundo título mundial de España se definió por una decisión que la tecnología nunca pudo revisar.

¿Qué pasa cuando falla la tecnología?

La tecnología de precisión crea un problema nuevo: cuando se rompe, el vacío salta a la vista. En la victoria de Suiza sobre Catar, Breel Embolo marcó un penal concedido tras una revisión del VAR. Pero las dudas sobre un posible fuera de juego en la jugada previa no se pudieron resolver en pantalla: por una falla técnica, el gráfico 3D del fuera de juego semiautomático nunca se transmitió.

Sin la visualización de los avatares y con repeticiones poco concluyentes, a los aficionados solo les quedó confiar en una decisión que nadie les explicó. El gráfico que normalmente zanja las discusiones simplemente no estaba.

Ese es el costo de la automatización. Cuando el SAOT funciona, resuelve una jugada ajustada en segundos y le muestra al público exactamente por qué. Cuando falla, el partido vuelve a depender de los árbitros, sin la evidencia visual que el sistema debía aportar.

La respuesta de la FIFA para 2026 es más transparencia, con explicaciones de las decisiones en el estadio y en la transmisión. La tecnología es una herramienta para los árbitros, no un reemplazo, y eso importa sobre todo el día en que no funciona. Todo lo que hay detrás de estos sistemas se explica en la tecnología detrás del Mundial 2026.

Esa respuesta se concretó durante las eliminatorias. Tras una serie de quejas por la comunicación y la fiabilidad, la FIFA llevó a los árbitros de VAR a los estadios en todos los partidos desde cuartos de final. Ahora hay un VAR principal y uno de reserva en cada sede. La sala central de operaciones de video en Dallas sigue como centro principal y solo interviene si se corta la conexión con un estadio. El Francia–Marruecos de cuartos, el 9 de julio, fue el primer partido con el nuevo esquema, con el uruguayo Leodan González como VAR en el estadio. La FIFA presentó el cambio como un refuerzo de la fiabilidad operativa, no como un cambio en la forma de decidir: los umbrales de intervención descritos arriba siguen intactos. Aun así, a nadie se le escapó que llegó justo después de las críticas de los octavos de final.

¿Qué puede revisar realmente el VAR en 2026?

El VAR no es un sistema de repeticiones sin límites. Solo puede revisar cuatro categorías de jugadas que cambian el partido, y el torneo de 2026 se juega con las Reglas de Juego 2025/26 de la IFAB, que amplían un poco lo revisable dentro de esas categorías.

Conocer ese alcance explica por qué tantas jugadas no se revisan: una falta en el medio campo, un saque de banda o un reclamo de penal flojo que el árbitro desestima quedan fuera del umbral o por debajo de él. La tabla resume qué puede tocar el VAR y qué no.

Situación¿Puede revisarla el VAR?Por qué
Gol / no gol (incl. fuera de juego en la jugada previa)Sí, es fácticaEl fuera de juego se mide, no se juzga
Penal / no penalSí, pero solo ante un error claro y manifiestoEl contacto y la intención son subjetivos
Roja directa (no por segunda amarilla)SíJuego brusco grave, conducta violenta
Confusión de identidadSíSe amonestó o expulsó al jugador equivocado
Roja por segunda amarillaNovedad de 2026, con evidencia claraSe sumó a lo revisable
Tiro de esquina concedido por error que termina en golNovedad de 2026Ajusta la cadena de revisión del gol
Dos faltas leves en el medio campoNoNo cambian el partido ni son un error claro

Ejemplo práctico: cómo se resuelve un fuera de juego ajustado, de principio a fin

Así se resuelve un fuera de juego milimétrico con el protocolo de 2026, paso a paso.


90:30. Se marca el gol. Un suplente empuja el balón a la red desde muy cerca, ya muy avanzado el tiempo adicional. Los árbitros de campo dejan seguir el juego y el equipo celebra.

90:34. Empieza la revisión automática. Como todos los goles son revisables, el equipo del VAR inicia una revisión obligatoria de fuera de juego en la jugada previa. El sistema semiautomático ya registró el fotograma en que se jugó el balón.

90:50. Se construyen los avatares. El sistema genera los avatares en 3D del atacante y del penúltimo defensor y mide la distancia. La parte del cuerpo relevante está aproximadamente un milímetro más allá de la línea defensiva.

91:05. La recomendación. El fuera de juego es una decisión fáctica, así que no se aplica la prueba de lo “claro y manifiesto”: la medición manda. El VAR informa al árbitro, que señala que el gol queda anulado.

91:20. La visualización. El gráfico 3D se muestra en el estadio y en la transmisión para que el público vea la línea y el margen.


El resultado: una decisión correcta según las Reglas y un equipo destrozado. Fíjate en lo que no pasó: el árbitro nunca fue al monitor, porque los fueras de juego fácticos los decide la medición, no una revisión subjetiva en el campo. Es exactamente lo contrario de un penal discutido, en el que el árbitro sí va a la pantalla y toma personalmente la decisión final.

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IFAB Laws of the Game 2025/26 + FIFA World Cup 2026 VAR Protocol

Última revisión: 2026-07-20 · próxima: Sin revisión programada: el Mundial 2026 terminó el 19 de julio de 2026 (archivo).

Preguntas frecuentes

Fuentes primarias

  1. Desmienten la jugada de Leo Messi después de que los aficionados malinterpretaran un momento polémico de la semifinal del Mundial — Yahoo News Australia
  2. Un cuerpo arbitral íntegramente estadounidense dirigirá la semifinal Argentina-Inglaterra del Mundial de la FIFA en Atlanta — U.S. Soccer
  3. Inglaterra-Argentina marca un récord indeseado en un Mundial tras un primer tiempo “físico” — The Independent
  4. La FIFA atribuye a una “falla técnica” la polémica del VAR en Catar-Suiza del Mundial — ESPN
  5. VAR Protocol — Laws of the Game — IFAB
  6. Mundial 2026: las decisiones arbitrales del VAR más polémicas de la fase de grupos — Al Jazeera
  7. Arbitraje y tecnología en la Copa Mundial de la FIFA 2026 — FIFA
  8. Análisis del VAR en el Mundial: Inglaterra merecía un penal por la falta sobre Kane — ESPN
  9. Resúmenes de dieciseisavos del Mundial 2026: la tercera amarilla contra Estados Unidos, Inglaterra y Bélgica — The Blazing Musket
  10. Análisis del VAR en el Mundial: la roja a Quansah y el penal de Kane. ¿Acertó el árbitro? — ESPN
  11. Análisis del VAR en el Mundial: ¿merecía Francia el penal decisivo o fue simulación? — ESPN
  12. ¿Cuál fue la polémica del VAR en Argentina-Egipto? — Al Jazeera
  13. Francia se mete en las semifinales del Mundial con un convincente 2-0 sobre Marruecos — CNN
  14. Resumen del Mundial: Merino marca el gol del triunfo de España contra Bélgica y avanza a semifinales — ESPN
  15. La FIFA hace un cambio importante en el VAR para los cuartos de final del Mundial tras las quejas — SPORTbible
  16. Noruega 1-2 Inglaterra (11 de julio de 2026), resultado final — ESPN
  17. Inglaterra vence 2-1 a Noruega en cuartos de final del Mundial tras una polémica revisión del VAR — NBC News
  18. Drama por la roja a Breel Embolo: Argentina supera a Suiza en tiempo extra y llega a semifinales del Mundial — The National
  19. Francia 0-2 España (14 de julio de 2026), análisis del partido — ESPN
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